Clara
Clara, no sabía mucho de la vida, solo pensaba en vivir,
De una manera quijotesca, siempre luchando contra los
Molinos de su temperamento estúpido e infantil.
Jamás amo a nadie, las veces que abrió sus piernas,
Lo hiso quizás por curiosidad o por dinero, ella nunca
Se lo pregunto.
Sus noches eran de juerga, sus mañanas de trasnocho,
Y sus tardes de arrepentimiento, solía fumar mientras comía,
Y tomar mientras pensaba.
Un día cualquiera se miro al espejo y sintió el paso del tiempo
En ella, ya su negra cabellera pintaba algunas canas, sus senos
Que tiempo atrás parecían unos hermosos melones, sólo reflejaban
Un par de naranjas, de esas que venden en remate a un peso la docena.
Sus labios rojos y carnosos, por los que muchos hombres murieron,
Pidiendo tan solo un beso, se encontraban resecos y quemados por el
Cigarrillo y la mala vida.
Lo único bello y aún intacto era su hermosa dentadura, armada con ese
Risa loca que espantaba las palomas, pero ella no estaba para reírse,
Tiro el espejo contra la pared y en un acto de rebeldía, tomo los cristales
Y corto sus venas, su sangre fluía a borbotones, en ese momento se
Acordó de, él la única persona, que la amo de verdad.
Las lágrimas brotaban de sus ojos, pero no eran de arrepentimiento,
Eran de alegría, al pensar que fue amada, quizás en la otra vida,
Se encontraría con él y comenzarían una linda historia de amor.
De una manera quijotesca, siempre luchando contra los
Molinos de su temperamento estúpido e infantil.
Jamás amo a nadie, las veces que abrió sus piernas,
Lo hiso quizás por curiosidad o por dinero, ella nunca
Se lo pregunto.
Sus noches eran de juerga, sus mañanas de trasnocho,
Y sus tardes de arrepentimiento, solía fumar mientras comía,
Y tomar mientras pensaba.
Un día cualquiera se miro al espejo y sintió el paso del tiempo
En ella, ya su negra cabellera pintaba algunas canas, sus senos
Que tiempo atrás parecían unos hermosos melones, sólo reflejaban
Un par de naranjas, de esas que venden en remate a un peso la docena.
Sus labios rojos y carnosos, por los que muchos hombres murieron,
Pidiendo tan solo un beso, se encontraban resecos y quemados por el
Cigarrillo y la mala vida.
Lo único bello y aún intacto era su hermosa dentadura, armada con ese
Risa loca que espantaba las palomas, pero ella no estaba para reírse,
Tiro el espejo contra la pared y en un acto de rebeldía, tomo los cristales
Y corto sus venas, su sangre fluía a borbotones, en ese momento se
Acordó de, él la única persona, que la amo de verdad.
Las lágrimas brotaban de sus ojos, pero no eran de arrepentimiento,
Eran de alegría, al pensar que fue amada, quizás en la otra vida,
Se encontraría con él y comenzarían una linda historia de amor.

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