Gladiador
Dracus, se dispone a salir al coliseo romano,
Antro del morbo y dios de la vanidad,
La sangre es su alimento y el último aliento
De los que allí mueren es su satisfacción.
El dios coliseo está dominado, por una estirpe
De asesinos y depravados, incapaces de luchar,
Por el honor del imperio romano, ellos no son
Descendientes de Rómulo y remo y mucho menos
Fueron amamantados por una loba.
Su aliento es el pus de la sociedad y la leche
Agria de las rameras, qué engendraron un
Gran imperio a base de intrigas y asesinatos.
Dracus escupe sobre la arena, ésa que dentro
De un par de minutos, absorberá vorazmente
Su sangre, él no teme a la muerte, jamás le
Dio tregua a sus enemigos.
Dracus solo quiere matar antes de morir,
Desea ver por última vez, esa expresión
De dolor en sus enemigos, ver sus lágrimas
Mezclándose con su sangre.
Dracus lucha como león, se defiende
Ferozmente, pero sabe que no habrá un
Mañana para él.
mentalmente reza
Sus últimas oraciones y se decide a morir,
No sin antes mirar de frente al emperador
Y mandarle una gran sonrisa de burla,
Ambos saben, que el imperio romano,
Es un gigante con pies de arcilla, que dentro
Poco caerá.

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